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Archive for 29 junio 2011

No tendría que decirlo, pero ¡tal y como están las cosas!, este artículo, como todos los de este libro, está escritos con el mayor respeto a las personas y a las creencias, sean las que sean.

Desde pequeño me ha parecido raro eso de que las vacas en la India sean sagradas, que los musulmanes no puedan comer carne de cerdo y otras muchas costumbres que, desde aquel punto de vista, nunca entendí. Sobre todo lo del cerdo, dado que el jamón era un artículo de lujo.

Intentando buscar explicaciones a esa “rareza”, me encontré con muchas explicaciones: la más extendida era que el cerdo es un animal impuro, sucio y que su carne trasmite enfermedades: “tiene un efecto malo y perjudicial para el cuerpo”. Esta frase y este concepto lo expresó Moisés Maimónides, médico de la corte de Saladino, en los principios del Renacimiento. Fue el primer intento de racionalizar una prohibición divina.

La pregunta es: ¿por qué Dios se toma la molestia de prohibirles a unos unas cosas y a otros permitírselas? Si no es un capricho, que no lo parece, ¿a qué obedece esa prohibición?

Antes de aventurar una respuesta, voy a defender al cerdo.

 El pobre es uno de los animales más limpios, mucho más que las gallinas, los pollos, las cabras, las vacas, y toda suerte de animales domésticos. Es tan limpio que, si pudiese, se bañaría varias veces al día en agua limpia y transparente. El cerdo es un animal que no suda y para regular su temperatura tiene que mojarse. Apenas puede generar 30 gr de líquido por cada m2 de piel (los hombres llegamos a 1.000 gr) y las ovejas a 100 gr. Cuando la temperatura ambiente pasa de los 30ºC, la necesidad de refrescarse del cerdo es tal que, si no tiene agua, tiene que refrescarse con su propia orina. Los cerdos, no son cerdos; en todo caso lo somos sus cuidadores, que no les conseguimos agua fresca y limpia.

En cuanto a las enfermedades, todos los animales cuya carne, o cuya leche, se consume sin aplicarle calor, las producen. ¿Qué tiene el cerdo para que Dios (Génesis y Levítico) lo defina como impuro y Alá trasmita a Mahoma la misma concepción? Creo que la prohibición fue una forma de mantener los ecosistemas naturales y culturales de Oriente Medio.

Los hebreos, bueno en general todos los habitantes dela Media Luna Fértil y el interior de la misma (península arábiga), poblaban una región árida, con escasez de agua, altas temperaturas, y núcleos de población pequeños, en régimen seminómada o estable en oasis. Y descarto a los filisteos (palesthi, pueblos del mar), posteriormente llamados fenicios, porque habitaban la costa. En este entorno, por muy deseable, sabrosa y rica en proteínas que sea la carne del cerdo, su crianza tiene muchos y peligrosos inconvenientes, más allá de las enfermedades.

El cerdo no nos da leche, o sea que perdemos queso y leche de un golpe. ¡Ojo!, que el queso tiene la gran ventaja de poder conservarse durante tiempo y eso es algo muy útil en una sociedad nómada.

No se puede pastorear en busca de comida porque es poco andarín, no es adecuado para sociedades nómadas, su índice de mortalidad sería muy alto. Necesita agua para refrescarse y en esas tierras escasea, luego, no es rentable un animal que no puede buscar alimento, que no es nómada y, además, requiere agua que no se puede reutilizar. Y por último, es omnívoro y no rumiante, lo que le hace un competidor directo de nuestra comida. Come lo mismo que nosotros: féculas, grano, fruta, bellotas, dátiles, etc. En cambio, las cabras, ovejas y vacas, además de producir leche y poder pastorearlas, comen hierbas y arbustos que nuestro sistema digestivo no puede procesar y el suyo lo procesan y lo convierten en proteínas de excelente calidad.

Y de los dos grupos, cabras y ovejas contra vacas, en el entorno del que hablamos, quién sobreviviría. Por supuesto el primer grupo.

Y hay que añadir que las ovejas se adaptan aún mejor. Tienen una lana blanca que refleja el calor solar y cuando la temperatura es muy alta actúa como un aislamiento térmico, además, se aprovecha para industria textil. Luego, el animal mejor adaptado a la zona es la oveja; como se diría ahora, es el más ecológico. Y las pobres no lo sabían, han tenido que esperar siglos para que adquieran el título de animal ecológico en ámbitos desérticos o semidesérticos.

De esta prohibición divina se separaron los cristianos y algunas otras tendencias, únicamente porque se extendió a zonas donde el cerdo ya no era un mal competidor. Por ejemplo, Castilla producía grano suficiente para cerdos y personas, con lo que tal prohibición ya no tenía lugar.

Así que dejemos a cada uno en su sitio y a los cerdos en el que les corresponde.

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