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Archive for the ‘La Biblia ¿así es Dios?’ Category

A juzgar por lo que dice la Biblia, ni la propia María lo creía, pero vamos a verlo más detenidamente. Lucas nos cuenta, refiriéndose al parto de María: “Así que se cumplieron los días de la purificación conforme a la Ley de Moisés,…” (más…)

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Aprovechando que estamos en Semana Santa, rodeados de tantos nazarenos, vamos a ver qué es eso de “nazareno”. ¿Pudiera ser que habláramos de grupos “antisistema” de la antigüedad? Y, curiosamente, los miramos con piadosa devoción ¡Pudiera ser!

La creencia general, bien promocionada por la Iglesia, es que son seguidores de Jesús de Nazaret, haciendo homenaje a su lugar de nacimiento ¿Pero Jesús no nació, acaso, en Belén? Si es de Belén, no es de Nazaret. A eso se le quita importancia diciendo que vivió su familia en aquel lugar ¿No habría quedado mejor llamarle el Belenita, que fue el lugar de nacimiento? ¡Pues no! Porque la iglesia tiene un interés muy especial en fijar Nazaret, para evitar pensamientos peligrosos para la buena marcha del negocio eclesiastico. Porque llamar a alguien “nazareno” sin ser de Nazaret podría hacer pensar que era nazareno de los nazarinos, o nazareos ¡Y eso es harina de otro costal! Para evitarlo, la incipiente Iglesia, a traves de su más poderosa propagandista, santa Elena, madre de Constantino, amante de Filipo y “moza de establo”, vamos “pilingui”, en su primer oficio, se inventó la ciudad de Nazaret, puesto que en epoca de Jesús, Nazaret no existía. ¡Vaya por Dios!

Marcos y Juan, en sus respectivos evangelios, sitúan su nacimiento en Nazaret (Galilea). Hay que tener en cuenta que los Evangelios se escribieron entre 100 y 300 años después de la muerte de Jesús y, además, fueron modificados en diversas ocasiones, introduciendo nuevos párrafos y modificando otros.

Mateo y Lucas, sin embargo, dicen que su nacimiento ocurrió en Belén (Judea). Como se puede ver, hay muchos Kilómetros de un emplazamiento a otro, en dos provincias distintas que ni siquiera eran fronterizas. Estos apóstoles le “dan a luz” en Belén para forzar el cumplimiento de las profecías de Samuel, Isaias y Miqueas, en las que se decía que el Mesías nacería en la ciudad de David y descendería de él.

Sin embargo los otros, Marcos y Juan, lo sitúan en un lugar llamado Nazaret, hilando con mucha sutileza y cordura, una abstracción de Gue Nezaret – “en el valle junto al lago Genezaret”.

Lo más probable es que naciera, viviera y se educara en las poblaciones del margen derecho del Mar de Galilea y de allí eran sus seguidores y María (Magdala); cerca está, tambien Caná. Y era, con mucho, una comarca “antisistema”.

Nazaret no se menciona en ningún evangelio, ni canónico, ni apócrifo. El historiador soldado, nacido en Jafa, junto al actual Nazaret, Flavio Josefo, tampoco lo menciona en su exhaustiva obra sobre los judios. De hecho, la datación más antigua, en las excavaciones que se han realizado, se remonta al siglo IV d.C.

Hay un pasaje de Lucas en el que cuenta que quisieron despeñar a Jesús por un precipicio que había junto al pueblo – Nazaret. Curiosamente, el actual Nazaret no tiene ningún precipicio, hondonada, escarpado o accidente del terreno del que se pueda despeñar a alguien para hacerle algo más de daño que torcerse un tobillo.

El lugar en que se le ocurrió a nuestra buena “moza de estabo”, santa Elena, erigir una iglesia conmemorativa del lugar de nacimiento, más bien de la anunciación, fue la necropolis de Jafa. La buena mujer no se paró a pensar que un lugar “impuro” no sería, ni habría sido nunca, una morada y menos una población, pero es que ella iba de turista, con demasiados gastos y caprichos pagados. Con esos medios y siguiendo la iluminación divina, fundó Nazaret, la gruta de Belén, el monte Calvario, el Santo Sepulcro y descubrió múltiples reliquias, que aún se veneran. Todo de una tacada.

La Iglesianos cuenta que el padre de Jesús tuvo que ir a empadronarse hasta Belén, obedeciendo un decreto de César Augusto, que ordenaba un empadronamiento general. Tal empadronamiento “general” no existió. Sí existió el censo de Cirino, cuya única finalidad era de tipo fiscal, para dar a los romanos una relación de bienes de los residentes en Judea – “de todos los bienes de los particulares” F.J. ¿Qué pinta una familia de Galilea, yendo a Judea para declarar unos bienes que no tenía en Judea?

Todo esto ha sido necesario para entender el pretendido camuflaje del “nazareno”. Y no se podía ocultar, porque los romanos lo crucificaron por el delito político de ser “Jesús, el nazareo, rey de los judios”, no rey de los cielos, ni rey ambiguo de una entelequia, o de una secta religiosa: eso a los romanos les traía sin cuidado, eran respetuosos y temerosos, por si acaso, con los dioses de todas sus provincias.

En los Evangelios se menciona a Jesús seis veces como nazareno y doce veces como nazareo. Y es que los nazareos eran una secta, de las muchas que había, de carácter político religioso, junto a otras, o más bien, opuesta a otras, como los seduceos, que colaboraban con los romanos y eran odiados por las otras facciones. Los fariseos, nacionalistas acerrimos. Los esenios, oponentes de los romanos de forma pasiva, eran austeros y místicos. Los nazareos, que eran una rama de los esenios de carácter más vehemente y activo, en contra del poder romano, y, dentro de estos nazareos, una facción que era su brazo armado, llamados “sicarios” porque llevaban un puñal (sica) bajo el manto.

Algunos de los seguidores de Jesús tenían sobrenombres que denotaban claramente su pertenencia a estos grupos o a sus cualidades:

Simón, que es llamado Pedro (“la piedra”, el duro, haciendo gala de su carácter). Simón, el “Kananaios” en su versión griega, que se traduce por “el zelote”. Judas Iscariote (“el sicario”).

¡En fin! que si no se inventa Nazaret, la Iglesiahabría tenido un serio problema, que seguramente habría solventado como acto de fe.

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