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Archive for the ‘Opiniones y pataletas’ Category

¿Respetamos el medio ambiente?, ¿el medio ambiente nos debe respetar a nosotros? o ¿tenemos que respetarnos unos a otros? Me da la impresión que ni respetamos el medio ambiente, ni el medio ambiente tiene por qué respetarnos, ni nos respetamos los unos a los otros. Nuestra especie nunca ha respetado el medio ambiente: Habría sido una incongruencia, no habríamos podido evolucionar. Lo hemos usado y explotado igual que ahora. Hemos fabricado herramientas, talado árboles, modificado cauces, saciado nuestro apetito, incendiado praderas, destruido montañas y mil cosas, para satisfacer nuestras necesidades, con la única conciencia de que todo estaba para nuestro uso, disfrute y satisfacción. Estoy refiriéndome a la época en que éramos cazadores – recolectores. Y el medio ambiente, es decir lo que siempre se ha conocido como la naturaleza, no se resentía del uso. Y solo porqué éramos pocos con una relación de espacio por persona muy alta.

Aparecen los primeros asentamientos y seguimos usando y explotando a la naturaleza, pero con mayor intensidad; además de hacer herramientas, talar, cazar, incendiar, … somos capaces de domesticar y criar ganado y de cosechar. A pesar de ser omnívoros, tenemos un gusto por la carne superior a cualquier alimento. Tiene mayor cantidad de proteínas, son de mejor calidad, sacia el hambre rápidamente y nos da mayor fuerza. Y en este punto entramos en la primera contradicción: cosechamos grano para dárselo al ganado y nos comemos el ganado preferentemente. Es decir, por cada caloría que obtenemos de la carne, utilizamos siete veces más calorías para alimentar al ganado. Con lo que sobrexplotamos la tierra para conseguir calorías y proteínas de primera calidad. La naturaleza se resiente algo y nos obliga a la quema periódica de tierras para que se regeneren, pero seguimos siendo pocos y la relación espacio persona es suficiente para seguir esquilmando los recursos. Y mantenemos la misma conciencia: los dioses nos ofrecen la naturaleza para nuestro uso y disfrute. Y esto ha ocurrido hasta el siglo XIX, más o menos. Bueno, no es cierto del todo. La tala de árboles para la construcción de la armada invencible y el resto de armadas hasta el uso del acero, acabó con grandes extensiones de bosques que aún no se han recuperado. Un ejemplo está en el pedregal que existe en los montes de “Los Enebrales” en Prádena (Segovia) – no queda ni un enebro -, que por cierto tiene una cueva de un asentamiento cromagnon. Una fragata podía utilizar la madera de tres hectáreas de bosque.

El crecimiento de la especie aún no era demasiado rápido. A partir de la industrialización, el crecimiento se dispara y comienza el caos actual. Con tal de obtener herramientas, armas, dinero, poder y dominio sobre el resto, no reparamos en medios.

Esta introducción tan genérica sirve para tratar de analizar el presente; pero antes, una anécdota.

En 1970, cuando tenía 20 años, leí la primera noticia sobre el agujero de la capa de ozono en la Antártida, producido, según contaban, por los gases (fluorocarbonados) de los esprais, frigoríficos y refrigeradores de aire. Yo, en mi indocumentada e inocente juventud, decidí cambiar a desodorantes sin gas, el precio fue barato, dos golondrinos, uno en cada axila al mismo tiempo, pero sentí que contribuía al bienestar de todos. Y continué, como espectador del mundo, aprendiendo todo lo que se me ofrecía, había vivido la carrera espacial, la llegada a la luna, la guerra fría, alguna caliente, en fin, un uso de recursos ilimitado.

Dado que me decanté por las ciencias, cuando se habla del enriquecimiento del uranio para fines bélicos, sé de que se habla (la contaminación para la obtención de un Kg de U enriquecido es salvaje), y no tiene retorno, ya no se puede empobrecer. Y para la obtención de materiales ligeros y nuevas aleaciones ni nos lo cuentan. Es curioso que no sepamos que los contrapesos de los aviones comerciales son de uranio empobrecido (radioactivo), dicen que poco. Como decía Gila: llevo poco tiempo en la guerra y todavía mato flojo. Lo mismo ocurre con las municiones antitanque o los blindajes (síndrome del Golfo).

Después, más recientemente y ya más viejo, empece a oír en la política y en la publicidad “el respeto por el medio ambiente”, y me preguntaba ¿se refieren al mismo que yo creo? ¿o hay dos medios ambientes: el de los que hacen manifestaciones, se la juegan y hasta cambian su forma de vida y desodorante, o el de los listos que nos entretienen con ideales y masacran todo lo masacrable?

En 1.947, no había agujero de ozono, pero ocurrió un hecho no conocido del todo (forma parte de la documentación clasificada de la guerra), pero muy llamativo. Los EE.UU. y aliados suyos iniciaron la operación “highjump”, también se llamó la guerra de los pingüinos. Enviaron al antártico una expedición que superó los 20 barcos, incluido un portaviones y un submarino, más un número considerable de hombres. La operación, que se dijo con fines científicos, se saldó con más de 1000 muertos y un rápido final, prevista para 6 u 8 meses, duró apenas uno. Se ha escrito que se hizo explotar sobre el polo sur artefactos nucleares de potencia superior a los de Hiroshima. Ya hablaremos de esto.

Y yo, en mi ingenuidad, me pregunto: el famoso agujero ¿será por los desodorantes, será por los frigoríficos o será por las explosiones nucleares?. Hay que ser dócil y pensar que nuestra higiene altera el medio ambiente, pero las pruebas nucleares benefician nuestro modo de vida.

Para todo esto hace falta agotar recursos (titanio, uranio, deuterio, madera, caucho, petróleo, lo que haga falta), y hay que pagarlo. ¿Quién lo paga?. Pues los que reciclan, es decir los que consumen, los que compramos electrodomésticos, aire acondicionado, desodorante y coches, que nos llaman la clase media, que somos los suficientes. Por lo tanto, y por ahora, sobran los de la clase baja. Y los dejamos en reserva en el hemisferio sur, hasta que nos hagan más falta (sólo consumen armas y no pocas) ¿Quién ayuda a que seamos tantos? y de esa forma satisfacer a los poderosos. Pues no me atrevo a decirlo, pero me suena la frase creced y multiplicados. Menos mal que la solución se acerca a grandes pasos: el fracaso como especie y la recuperación de la tierra.

Por cierto, al menos EE.UU. Canadá y Rusia, están ensayando armas electromagnéticas, que generan mucha energía (calor) y tienen capacidad para alterar el clima. Pero el efecto invernadero es culpa de los desodorantes y siempre lo será.

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Dedicado a los escasos lúcidos que son frívolos solamente cuando cuentan chistes.

El movimiento 15 M ha dejado al descubierto la insoportable frivolidad del común de los opinadores, tanto profesionales como aficionados. Lo primeros tienen una mínima justificación puesto que están adscritos a medios de comunicación con una línea editorial de obligada obediencia, tanto a la derecha como a la izquierda, y dicen lo que les mandan, con el agravante de que tienen que ocupar poco espacio o poco tiempo y dar un mensaje claro que sirva bien al interés del medio de comunicación y bien poco a la verdad. El análisis y el conocimiento es lo de menos.

Pero los aficionados, ¡ay los aficionados! me recuerdan a los conversadores de taberna, una especie que ha recorrido la historia desde hace más de tres mil años, desde Sumer hasta el 15 M en España. Un largo periplo para una corta evolución. Este espécimen, sea cual sea el tema, está a favor o en contra y, en función de esa posición, discute, que no comenta.

¿Pero qué quieren estos antisistema? ¡Pues hacen bien, ya era hora! ¿Y si los demás hacemos lo mismo, qué? ¡Nosotros por lo menos corríamos delante de la policía! ¡Lo que quieren es trabajar poco y ganar mucho! ¿Para qué quiren cambiar el sistema, para hacer más botellones? ¡Son unos nini, que se aburren! ¡Que busquen trabajo! Todo esto desgraciadamente lo he oido a mi alrededor como preámbulo de una sarta de sandeces que no tienen cabida aquí.

Solamente en una ocasión he entrado al trapo, no por gusto, sino por obligación, puesto que el opinador es un amigo al que le debo el respeto que obliga la amistad. Recuerdo retazos de esa conversación tabernaria apoyados en un barril en la calle y con un tercio cada uno.

Le dije que lo que quieren está perfectamente argumentado en su manifiesto y perfectamente explicado en sus propuestas de la pagina web. Por supuesto, él estaba hablando sin haber leído esa página, pero da lo mismo, si algo caracteriza al opinador de taberna es el ansia de discutir por discutir de cosas que no sabe ni quiere saber porque cree que su inteligente percpción de la vida es suficiente . Cuando calificó a los del 15 M como nini tuve que decirle que nosotros éramos de la generación de los concon, con familía adinerada, con contactos, con estudios pagados, con pocos master y con poco conocimiento sobre el funcionamiento de la sociedad en aquellos 60. A no pocos compañeros les sacaron de la comisaría gracias a los contactos de sus papás, a no pocos compañeros les dieron trabajo sus papás o los amigos de sus papás, a no pocos les compraron un piso para emanciparse, y unos pocos, además, un sueldo. NI estudian ni trabajan porque no les damos trabajo y porque llevan estudiando treinta años.

La mayor parte de los opinadores, en estos momentos, no entiende que las cosas son de otra manera, de la manera a la que hemos convertido esta sociedad y sus hijos, donde prevalece el yo, mi, me, conmigo, sobre el nosotros. Hemos empezado a fomentar el eufemismo para ocultar la falta de criterio y, desgraciadamente, de valores. Hemos sustitudo la responsabilidad y la implicación en educar a conciencia a un hijo por la responsabilidad en nombrar adecuadamente a las siglas que nos han sustitudo. Hemos pasado del padre con autoridad, al colega sin criterio, del colega sin criterio al APA, del APA al AMPA, del control a la sobreprotección, de los derechos y obligaciones a las exigencias, en definitiva a la egoísta irresponsabilidad.

Este espécimen, que no solo es de taberna, también lo es de sala de espera, de cola en el mercado, de matar el rato con el vecindario, o de preámbulo para pedir una hipoteca, gusta de repetir hasta la saciedad lo mismo, deambula permanentemente sin rumbo fijo con el solo objetivo de matar el tiempo, como si el tiempo fuera otro al que puede matarse; su modelo de discusión es el de Tele 5, su criterio está disociado de sus sentimientos, gusta de evitar cualquir lógica que le pueda conducir a pensar, o lo que es peor, a pensar que pinta en este mundo.

Bueno, pues este espécimen está incluido en un número considerable de las listas electorales que le llevarán sin más estudios, máster, ni nada, ni nini, a gestionar y elaborar no pocas de las leyes que nos rigen. En estos días, para ser elegido diputado, alcalde o presidente, basta con escalar en el escalafón político con el solo conocimiento de la obediencia ciega a los intereses del partido y a tener buenos patrocinadores, es decir amigos y familia que le vote. En fin todo un profesional.

Si a este grupo lo disgregamos, lo cogemos uno a uno y le planteamos, sin ánimo de discusión, las peticiones del manifiesto, o las propuestas, es seguro que estarán de acuerdo en un 100% o cerca. Siempre con la excepción de los cautivos de la política.

Lo mas cojonudo es que los banqueros y políticos nos han metido el dedo en el ojo, la mano en el bolsillo, nos están quitando la vivienda, el trabajo, los logros sociales y lo peor, el criterio, el pensamiento y la capacidad de análisis. Y sin embargo hemos votado lo mismo, no me refiero al partido ganador, me refiero a todos, hemos votado seguir igual, sin casa, sin trabajo, sin criterio y sin pensamiento. Con el eufemismo como bandera, el egoismo como mástil, y la frivolidad como uniforme.

¡Qué pena!, dejo una reflexión de Jefferson: “Pienso que las instituciones bancarias son más peligrosas para nuestras libertades que ejércitos enteros listos para el combate. Si el pueblo americano permite un día que los bancos privados controlen su moneda, los bancos y todas las instituciones que florecerán en torno a los bancos, privarán a la gente de toda posesión, primero por medio de la inflación, enseguida por la recesión, hasta el día en que sus hijos se despertarán sin casa y sin techo, sobre la tierra que sus padres conquistaron”

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